Por Josué Ortiz Vázquez
Luego de tres días de asueto de las carreras, debido a exceso de producto de pescado, es decir hueva, me puse mis tenis y salí al pavimento para recorrer cinco kilometritos, algo leve, pero pues reconfortante.
Durante mi trayecto, recordé que mañana, México disputará su boleto para el Mundial de Brasil 2014, ante Nueva Zelanda, un equipo que ocupa el puesto 79 en el ranking de la FIFA,un poco más bajo que República Dominicana, (ahí para que se den una idea), en contra parte, el tan mentado Tri, anda por ahí del 24.
México tendrá la ventaja, o quizá desventaja de abrir la repesca en casa, en el estadio Azteca, ese inmueble majestuoso que albergado dos copas del mundo, en las cuales, fue testigo presencial de ver a Maradona y Pele, considerados los dos mejores de todos los tiempos en esta disciplina, levantarse campeones mundiales.
Recuerdo con entusiasmo, la primera ocasión que mi padre me llevó a ese inmueble, cuando tenía algo así como ocho años o menos, (ahora tengo casi 30), para ver un Cruz Azul ante Querétaro, quedé pasmado ante ese coloso, y eso que aún estábamos en el estacionamiento, y cuando entramos en la parte baja, y con un estadio medio poblado, era impresionante como esa marabunta gritaba al unísono, los goles que en esa ocasión cayeron seis, sí mal no recuerdo.
Ahora, imagínense a los neozelandeses, (a excepción de Marco Rojas, y Winston Reid ,quienes juegan en Alemania e Inglaterra respectivamente), que están acostumbrados a jugar en estadios pequeños, ver a ese monstro de 90 mil cabezas, ávidas porque su selección realice un papel digno y califique a la justa mundial; sin duda, creo que no hay jugador que no se amedrente por lo menos los primeros minutos.
El Azteca pesa, y pese a los malos resultados en esta eliminatoria, México, como equipo tradicionalmente localista, y que sufre del síndrome del Jamaicón, se jugará tres cuartos de su boleto a Brasil, tendrá que aprovechar ese apoyo inquisidor, y al mismo tiempo, sobrellevar esa presión, para concretar y sacar una ventaja que a la postre podría ser definitiva para llegar al Mundial de Brasil 2014.
Respecto a la carrera, hice 24:01, algo así como 4.33 por kilómetro, creo nada mal.
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