Hace unos días, Michael
Jordan, considerado el mejor basquetbolista de todos los tiempos cumplió 50
años y a más de una década de su retiro, su majestad sigue siendo un fenómeno
mediático, para niños como para los más veteranos.
Jordan llegó a los
Chicago Bulls en 1984, siendo este un equipo perdedor y con un valor de no
menos de 19 millones de dólares, que pese a esas fechas era nada.
Una década después, el
Air Jordan, en conjunto de Phil Jackson convirtieron a los Toros en un equipo
ganador y sobre todo aumentaron 10 veces el valor de la franquicia, (es decir
ya costaba algo así como 190 millones de dólares.
En ese entonces,
(principios de los 90’s), podría decir que el fenómeno Jordan, estaba en su
apogeo; no lo digo sólo porque era la figura mundial más anunciada, sino porque
podría ser reconocido por un amante citadino del basquetbol hasta por mi madre
(sin ofender jefa)
Hay que recordar que en
ese entonces no había internet, ni la apertura de información que hay ahora, y
con gusto o más bien con asombro puedo remembrar que Jordan catapultó no sólo a
los Bulls, sino a toda una generación que siguió cada paso de su majestad y
sobre fue la punta de lanza de esos basquetbolistas que deleitaron al mundo en
Barcelona 1992, esos mismos que se hacían llamar el Dream Team.
Era grato que los
nombres de ese equipo y los jerseys de Larry Bird, Patrick Ewing, Charles
Barckley, David Robinson, Clyde Drexler, Magic Johnson, Karl Malone por
mencionar algunos, podrían verse puestos por los amigos que se aficionaban al basquetbol
y no sólo eso, sino las botas de baloncesto de los jugadores, en especial las
de Jordan, eran las más buscadas en las zapaterías.
Otro aspecto que
recuerdo bastante bien, es que además del futbol, no había joven que no
siguiera los juegos de basquetbol, y sobre todo las finales de la NBA, en especial cuando jugaban los Bulls.
Para 1998, según la
revista Fortune estimaba que Jordan tenía un impacto de, por lo menos, 10 mil
millones de dólares, tan sólo en la economía estadunidense; (3 mil 100 beneficiaban
a la NBA); ahora imagínense, lo que impactó la presencia de un jugador como
Jordan, no estamos hablando de un país, ciudad, sino de un pequeño pueblo, al
grado que veo a mi sobrina de 14 años, admirando al que fue sinónimo de
admiración de sus mayores, y que hoy en día gana, gracias a sus patrocinadores
alrededor de 80 millones de dólares y reditúa a Nike más de 60 millones
¿increíble no?