martes, 26 de noviembre de 2013

Guadalajara

Por Josué Ortiz

Guadalajara, mejor conocida como la Perla de occidente, lugar de las tortas ahogadas,  las mujeres bonitas, los mariachis, el tequila, pero sobre todo el futbol.
En 2004, tuve la dicha de conocer esa ciudad; mi estadía fue muy corta, tan sólo estuve un día, aunque debo decir que fue una visita muy significativa, pude observar su bonito centro por la noche y unas horas más tarde por la mañana, pude conocer  el estadio Jalisco, aunque por fuera, y lo mejor el Omnilife, en construcción, y de paso me llevaron a Zapopan, a probar la clásica torta ahogada,toda una delicia culinaria.
Asimismo, pude constatar la pasión futbolera que se vive en esta zona;  ahí tenemos los Leones Negros de la UdeG, los Estudiantes de la UAG, los Rojinegros del Atlas y las Chivas Rayadas, esto sin mencionar filiales.
Todos estos equipos transpiran tradición; sin embargo, Guadalajara y Atlas, a mi juicio son los más representativos, no sólo de esta región, sino que su fiereza supera fronteras, al conformar, uno de los clásicos más aguerridos del futbol mexicano.
Hoy, este par de equipos están en boca de todos. Atlas, (pese a la desaprobación de Manuel Baeza, director de esta honorable casa periodística, y fan número uno de los Rojinegros) fue comprado por TV Azteca.
Ahora, la televisora del Ajusco tendrá la dura misión, no sólo quitarles el ayuno copero a los Zorros, sino evitar a toda costa que desciendan de categoría.
Veremos si Salinas Pliego no perdió la barita mágica y puede hacer lo mismo que realizó Morelia, cuando lo adquirió y convertirlo, primero cubriendo los salarios de sus jugadores en tiempo y forma, segundo en un cuadro de respeto, y finalmente, porqué no pensar en un campeonato.
Continuemos con las Chivas, que nos despertaron con el anuncio del regreso del Güero Real y de Omar Bravo, ambos piezas fundamentales del último Guadalajara que medio funcionó.
La contratación de Real, un técnico que sentó las bases de las Fuerzas Básicas de Guadalajara, al igual de Westerhoff, le viene bien al Rebaño, ahora esperemos que la directiva rojiblanca cumpla su promesa de refuerzos, pero sobre todo de dejar trabajar a un técnico que peca de dócil, ante un jefe recio y voluble como Jorge Vergara.
Respecto a Bravo, creía que estaba muerto cuando regreso de Europa y jugó con Tigres, creía que estaba muerto cuando se enroló con Atlas, pero para mi desgracia nunca vi que su segundo nombre era Lázaro, (el que entendió, entendió) y ahora veremos si puede tomar un nuevo aire, y ser el hombre de experiencia que encabece al Chiverio.

martes, 19 de noviembre de 2013

Cabeza fría, corazón caliente

Hace unos días, jugué mi segundo partido de futbol en un año, en un minitorneo, que celebraba un aniversario más, de los amigos sindicalizados del Sol de Hidalgo, a quienes les mando un cordial saludo.

En el único encuentro que disputó mi equipo, liderado por el compañero Gerardo Campa,  ante los anfitriones, y futuros campeones, todo iba saliendo de maravilla en los primeros cuartos (olvidé decirles que fue futbol rápido) y con tres goles de su servidor, sin ánimos de alardear, llevábamos una cómoda ventaja.

No obstante, para no variar, me dejé llevar por la calentura del momento, y olvidé las tantas veces que mis entrenadores, incluido mi padre, me dijeron “cabeza fría, corazón caliente” y terminé por ser expulsado, dejando en una clara desventaja a mis compañeros, quienes no tenían cambios, ante los anfitriones que traían a dos equipos y una nena que por todo lloraba (pero esa, es otro historia), y terminamos por perder cinco goles a tres.

Los psicólogos deportivos recomiendan salir al campo con la “cabeza fría”; sin embargo, como dice Juan Villoro, en su libro Dios es Redondo, “es difícil no ser violento, con la sangre caliente”.

Sin embargo, ahí es cuando entra la mente del deportista, para recordar que mantener la calma, ante la adversidad, la desesperación, y las vejaciones de todo tipo, debe de ser no sólo una obligación, sino parte esencial de su preparación.

Ahí tenemos el ejemplo de Sebastian Vettel,piloto alemán , quien recientemente se coronó tetracampeón de la Fórmula 1. ¿Se imaginan el esfuerzo que tiene que mantener en su monoplaza, a lo largo de no sólo una carrera, sino una temporada, para poder permanecer en lo alto de una exigente competición, como es la gran carpa?.

Otro ejemplo es Joe Flacco, quien completó dos tercios de sus pases en el pasado Superbowl  para llevar a los Cuervos de Baltimore al campeonato , ante la presión de más de 108 millones de personas que lo observaron alrededor del mundo, aunado a los 70 mil espectadores que abarrotaron el Mercedes-Benz Superdome.

En unas horas, la selección mexicana de futbol que dirige el Piojo Herrera, disputará su pase al Mundial, en el lejano territorio neozelandés, en donde los seleccionados tendrán que olvidar el muy mexicano “síndrome del Jamaicón”, jugar con su cómoda ventaja de cuatro goles, ante 35 mil kiwis ávidos de su tercera copa del Mundo, pero sobre todo manteniendo la cabeza fría. ¿Lo lograrán o serán otra mal ejemplo en el mundo del deporte?.

martes, 12 de noviembre de 2013

El estadio Azteca pesa

Por Josué Ortiz Vázquez

Luego de tres días de asueto de las carreras, debido a exceso de producto de pescado, es decir hueva, me puse mis tenis y salí al pavimento para recorrer cinco kilometritos, algo leve, pero pues reconfortante.
Durante mi trayecto, recordé que mañana, México disputará su boleto para el Mundial de Brasil 2014, ante  Nueva Zelanda, un equipo que ocupa el puesto 79 en el ranking de la FIFA,un poco más bajo que República Dominicana, (ahí para que se den una idea), en contra parte, el tan mentado Tri, anda por ahí del 24.
México tendrá la ventaja, o quizá desventaja de abrir la repesca en casa, en el estadio Azteca, ese inmueble majestuoso que albergado dos copas del mundo, en las cuales, fue testigo presencial de ver a Maradona y Pele, considerados los dos mejores de todos los tiempos en esta disciplina, levantarse campeones mundiales.
Recuerdo con entusiasmo, la primera ocasión que mi padre me llevó a ese inmueble, cuando tenía algo así como ocho años o menos, (ahora tengo casi 30), para ver un Cruz Azul ante Querétaro, quedé pasmado ante ese coloso, y eso que aún estábamos en el estacionamiento, y cuando entramos en la parte baja, y con un estadio medio poblado, era impresionante como esa marabunta gritaba al unísono, los goles que en esa ocasión cayeron seis, sí mal no recuerdo.
Ahora, imagínense a los neozelandeses, (a excepción de Marco Rojas, y Winston Reid ,quienes juegan en Alemania e Inglaterra respectivamente), que están acostumbrados a jugar en estadios pequeños, ver a ese monstro de 90 mil cabezas, ávidas porque su selección realice un papel digno y califique a la justa mundial; sin duda, creo que no hay jugador que no se amedrente por lo menos los primeros minutos.
El Azteca pesa, y pese a los malos resultados en esta eliminatoria, México, como equipo tradicionalmente localista, y que sufre del síndrome del Jamaicón, se jugará tres cuartos de su boleto a Brasil, tendrá que aprovechar ese apoyo inquisidor, y al mismo tiempo, sobrellevar esa presión, para concretar y sacar una ventaja que a la postre podría ser definitiva para llegar al Mundial de Brasil 2014.
Respecto a la carrera, hice 24:01, algo así como 4.33 por kilómetro, creo nada mal.

martes, 5 de noviembre de 2013

El regreso al Pavimento

Por Josué Ortiz Vázquez

Tras unos meses de irregular actividad, en cuanto a correr se refiere, hace unos cinco días me puse mis tenis y regresé al pavimento para practicar uno de mis deportes favoritos.
Contrario a lo que sucedía antes, el correr se ha vuelto una actividad popular; ahora cada semana se está volviendo habitual ver un maratón, no sólo en Pachuca, sino en diversas partes de México, hecho que puedo constatar con las diferentes fotografías que mis amigos comparten en sus redes sociales, hecho que sin lugar a dudas, es para destacarse ya que no cualquiera tiene ese ímpetu para levantarse temprano, ponerse unos tenis y correr.
Con un tiempo promedio por kilómetro que ronda 4 minutos 35 segundos, en los últimos siete días, mi regreso no pudo ser mejor. Pensará usted que soy un presumido, y que soy una tortuga, en comparación con Geoffrey Mutai, (recién ganador del maratón de Nueva York) quien hizo el nada despreciable tiempo de 2 horas, 25 minutos y siete segundos, algo así como 3 minutos por 45 segundos por kilómetro a lo largo de 42 mil metros, pero no, se lo digo con ánimos de contarles un poco de este hecho trascendental de mi vida, que comparado con las reformas de Peña, es algo destacable.
Es lo bonito de esta actividad, en la cual puedes competir a lado de cientos, aunque con el único que realmente compites es contigo mismo, con tus miedos, con tus capacidades, con un reto de  probarse día a día en cada entrenamiento.
Así que para la hora en que usted, sí es uno de mis cuatro lectores de cabecera y, no se encontró este pérfido texto de pura chiripada, ya me estaré poniendo mis tenis, (si mis tobillos me lo permiten), para comenzar un nuevo entrenamiento.
El comercial
Aprovechando este espacio, no quiero dejar pasar la oportunidad para enviarle una felicitación anticipada a mi señor padre, quien cumple nada más y nada menos que 53 años, “ta chavo”.
Mis respetos para este maestrazo  que no sólo me dio la vida, sino que a lo largo de mis casi 30 años, siempre ha estado a mi lado, con una sonrisa consentidora, y también con una que otra jeta, pero siempre dándome una enseñanza para mejorar. ¡Te amo Padre!