martes, 7 de enero de 2014

El Tucazo

El palenque

Por ahí de 1991, cuando tenía 7 años y medio recuerdo nebulosamente el eclipse total de sol, la coronación de Lupita Jones como Miss Universo y por supuesto a Ricardo Ferretti, mediocampista de Pumas.
Entre que veía el encuentro que se realizaba en Ciudad Universitaria, televisado por Imevisión (todavía no existía Tv Azteca) y  jugaba en el jardín, con Miguel Rodríguez, compañero de la infancia y fan de los pumas, escuchamos el gol, que rápidamente fuimos a ver, como el cañonazo de ese brasileño bigotudo doblegaba al buen Adrián Chávez, y se incrustaba en el ángulo izquierdo de la portería en Ciudad Universitaria, para poner cifras definitivas (3-2) al juego de vuelta de la final, a favor de Pumas.
Unos días después, y luego de las burlas en la escuela, (niños al fin), las discusiones con los amigos, especialmente en la cochera del buen Carlos Aldana, no se hacían esperar; con la imaginación hacíamos la hipótesis de que Chávez había tocado el esférico, y con una pelota que estrellábamos en el zaguán revivíamos aquel riflazo del tuca, el cual sería el último, antes de volverse entrenador.
Así fue como escuché o supe por primera vez del Tuca Ferretti, un especialista del tiro libre, de carácter férreo, un entrenador disciplinado que por lo bueno nunca se ha quedado desde ese entonces sin chamba, y que pocas veces se le ve celebrar o incluso mostrar algún dejo de alegría, e incluso me atrevo a pensar que ese salto tras ese gol en aquella final, fue una de sus últimas sonrisas con gozo que ha tenido en los últimos años, y vaya que era entendible el gesto, pues dejó sin campeonato, nada más y nada menos que a un odiado rival como es América.
23 años y medio después, aunque muchas de las cosas han cambiado, jugadores, tipo de competencia, entrenadores, entre otras cosas, el Tuca se mantiene ahí, y sigue demostrando ese odio deportivo al cuadro de Coapa, y luego de iniciar con una derrota en el campeonato ante los cremas, refleja su impotencia en sus declaraciones, acusando la ayuda del silbante, a la debacle de su equipo.
Impotencia o no, es cierto que históricamente, los arbitrajes han sido tendenciosos a favor de América, basta ver esa final en 1984-1985, ante los mismos Pumas; sin embargo, personalmente, creo que con el paso del tiempo ese favoritismo ha venido a menos, y se ha ido evidenciado las fallas de los hombres de negro, en cada jornada,y en cada partido, maximizadas por las escrupulosas cámaras y análisis detallados de expertos, a razón de la descentralización televisiva hacia a los de Coapa, y la apertura de espacios hacia otros equipos.

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