Una final, recuerdo de un domingo 7 de diciembre, que presencié en la casa de mi tío Carlos, quien siempre destacó por su gusto por el conjunto cementero, y que el ya mencionado celebró como augurando la sequía de títulos que le vendría a su escuadra predilecta.
A esos lejanos 16 años de ese partido, recuerdo difuso de mi niñez, me viene a la mente un León agresivo, gustoso, y con mucho carácter, impuesto por jugadores como el mismo Comizzo, Misael Espinoza, Hernán Medford, Carlos Cadena, el Guamerú García, Flavio Davino, y comandados por Carlos Reinoso.
Por otro lado, podremos recordar a un Conejo Pérez que iniciaba su carrera, a un Juan Reynoso, defensor central peruano de grandes condiciones, a un Maestro Galindo guiando los hilos de la Máquina, y en punta a la nueva estrella Francisco Palencia, y a un experimentado Carlos Hermosillo que entró en los tiempos extras para definir la final, esto tras una desconcentración de Comizzo, quien le metió un sendo patadón, para que Arturo Brizio Carter decretara la pena máxima, que el grandote de Cerro Azul, como cual héroe de película gringa, (con la cara sangrada y todo convaleciente), le diera su último campeonato a la Máquina.
Ese gol, que significó la derrota, fue un duro golpe anímico a la afición de la Fiera, (una que a mi gusto y junto a la de Monterrey,es una de las más fieles y exigentes) fue el inicio de la debacle de este equipo que culminó en 2002 con un descenso que se prolongó por diez años, hasta el regreso al máximo circuito en 2012.
Tras un año, la Fiera está de vuelta en una final, con ese sello similar al de 1997, con jugadores con hambre, personalidad, que en su momento fueron calificados como medrosos, y ahora están en boga de todos, gracias a un entrenador como Gustavo Matosas, quien ha sabido sacar y convencer a su equipo de su idea futbolística.
Sin embargo, como en 1997, no la tienen fácil, ante uno de los denominados grandes; América, último campeón, y que matemáticamente ha desplegado un futbol avasallador que lo colocan como un rival que amenaza nuevamente callar el rugido de la fiera, que no se oye desde tiempos del último gran héroe, y no me refiero a Schwarzenegger, (el que entendió, entendió) sino al legendario Milton Queiroz, mejor conocido como Tita.
“Bonito León Guanajuato, su feria con su jugada, ahí se apuesta la vida, y se respeta al que gana”
José Alfredo Jiménez
José Alfredo Jiménez
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