martes, 11 de junio de 2013

Tri; sinomino de conformismo y mediocridad

Por: Josué Ortiz Vázquez

El equipo Tricolor tiene mucho corazón y en la cancha lo demostrará” pregonaba un single, durante el Mundial 1986, no sé por qué lo recuerdo, pues en ese momento apenas iba a cumplir dos años de edad; sin embargo, esa tonada dista mucho de la realidad que a lo largo de la historia ha demostrado nuestra selección, o por lo menos desde que tengo uso de razón.
Para empezar, previo al Mundial de 1988, los malos manejos de la Federación, debido al cachirulazo,  hicieron que México quedara marginado del futbol mundial por dos  años .
Tras ello, la resurrección del futbol mexicano, a manos de Cesar Luis Menotti, que posteriormente retomó Mejía Barón hacían soñar a la afición; una aplastante actuación en la Copa Oro y un subcampeonato de la Copa América 1993, ponían a México como uno de los favoritos para el Mundial de 1994 en Estados Unidos; no obstante, la mediocridad volvió a relucir al quedar eliminados por Bulgaria en octavos de final.
Esos son primeros recuerdos de fracasos y malas manejos en el futbol mexicano, de ahí podríamos mencionar la eliminación de la Copa América de 1995 por Estados Unidos, no saber acabar con Alemania en Francia 1998, la primera derrota de México en el Azteca, a manos de Costa Rica, aunado a la pésima eliminatoria rumbo al Mundial de 2002, el cual se coronó con la eliminación del Tri frente a Estados Unidos en la Copa del Mundo, los ya meritos en la Confederaciones o póngale como la Copa que quiera  y así podríamos enumerar un millón de cosas de un deporte, al cual se le inyecta tanto capital, y que es considerado el deporte nacional.
La realidad actual apunta que México se encuentra en la cima de la eliminatoria, eso sí, con un partido de más y jugando mal, pésimo del asco, perdón escribí jugando, quise decir sin jugar, sin mostrar una actitud, un sistema, no sé, algo, aunque por supuesto alzando las manos y diciendo “no es mi pedo”, no es una obligación ganar, que los rivales han crecido, por Dios, entonces quiere decir que se juega sólo por un simple compromiso y que tras todo este tiempo el denominado gigante de Concacaf, se ha dormido esperando a que lo alcancen.
Y peor aún con la actitud conformista , déspota y poco comprometida de José Manuel de la Torre, quién funge como el general de un cuerpo, sin pies, ni cabeza, que triste, ojalá y el espíritu de Medford se aparezca en el Azteca y lo ponga en su lugar.

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