martes, 3 de septiembre de 2013

La paga Caballero

Dicen que el hilo siempre se corta por lo más delgado, y en un equipo de futbol, esa parte delgada es el técnico.
Ayer, Gabriel Caballero, jugador ícono de los Tuzos, “decidió” (y lo pongo entre comillas, ya que la realidad es que le dieron las gracias) abandonar el barco, tras los malos resultados que arrastraba el equipo.
Pese a que muchos aseguran que no tiene un ápice de culpabilidad, el técnico, sin duda tiene algo de responsabilidad, ya que él eligió a su plantel, a menos que alguien, (ponga  el nombre que quiera) le haya impuesto algún futbolista o incluso, haya metido mano en sus alineaciones, pero no creo, eso no pasa en Pachuca.
Lo que es un hecho, es que Caballero está fuera, y se une a una larga lista de entrenadores que han intentado emular lo que el Pachuca fue durante la pasada década, entre los que podemos señalar a Guillermo Rivarola, Pablo Marini, Efraín Flores, Hugo Sánchez, ninguno de ellos duró más de dos torneos, y eso, que el equipo minero se jacta por la continuidad y los proyectos a largo plazo, (aguas que así empezaron las Chivas).
Además de eso, podemos destacar que Pachuca en este tiempo, ha comprado jugadores de renombre como Edgar Benítez, Nery Castillo, Elías Hernández,Raúl Tamudo, Guillermo Franco, Paulo Da Silva, Jaimen Ayovi, Eduvier Riascos y Fernando Cavenaghi, (bueno este último par aún pueden reinvindicarse) ; mismos que han fracasado.
Entonces si ha tenido buenos entrenadores, si ha tenido grandes jugadores, ¿Qué le pasa a Pachuca? Platicaba con otros colegas en los últimos días y, coincidimos que el Tuzo, a parte de perder el piso se ha enfocado en las relaciones públicas en lugar del futbol.
Personalmente, creo que los Tuzos están más enfocados en sacar una manta, para presumir su nueva relación comercial, felicitación, logro, etc… que ver en qué falla el equipo.
Otro punto importante, es que la organización tuza, pese a sus campañas filantrópicas, ha reducido esa comunión con su público, y por tanto ese sentido de pertenencia sea perdido, tan sólo falta intentar ir a la Universidad del Futbol, a intentar presenciar un entrenamiento o conseguir un autógrafo para darse cuenta los mil y un cosas que hay que hacer, en caso de que te dejen pasar.
 Y qué decir con la prensa, y un ejemplo fue que ante tan importante decisión, como la salida de un técnico como Caballero, con el cuál no hubo ningún problema, se decidió dejarla esperando a las afueras del complejo.
Alguna vez el promotor Guillermo Lara aseguró que Pachuca había perdido la varita mágica; no obstante, creo que no la perdió, sino decidió guardarla entre la banalidad y la presunción de un equipo que perdió el camino.

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