La noticia de la muerte cerebral de Miguel Calero son de esas informaciones que uno nunca quiere dar; no obstante, en nuestro papel, tenemos que dejar de lado las emociones y cumplir con nuestra tarea: informar.
Aquí les platico cómo se tomó o manejó la noticia en la redacción, concretamente en el área web, que es mi nuevo departamento.
Alrededor de las 19:20 horas, regresaba de tomar un refrigerio cuando me informa Gerardo Campa, editor de la Copa, la situación del Condor.
19:25 hrs: Inmediatamente tomé mi computadora y comencé a buscar la información referente, pero sobre todo la verídica de la gente que uno conoce y que sabe de antemano que se encuentra en el hospital.
19:30: Tras los primeros informes, poco alentadores, un par de tweets de periodistas reconocidos,quienes indicaban la muerte cerebral, que dicho sea de paso, quienes verdaderamente se rajaron la madre ( con el perdón de ustedes),además de unas cuantas llamadas, nos atrevimos a dar la triste noticia y de inmediato, no faltaron las desacreditaciones.
19:45 hrs.; Esperábamos el comunicado del Club Pachuca; no obstante, su primera versión fue de que Calero estaba delicado pero estable, algo que obviamente era mentira, ya que por otro lado, Edgar Nathal, neurocirujano que atendía a Calero afirmaba que sólo estaban confirmando el diagnostico de muerte cerebral.
20:00 hrs.: Se decide cancelar la conferencia de prensa sobre el estado de salud Calero, hecho que se realizó para ver cómo se manejaba la información.
20:30 hrs. El club Pachuca, a través de sus redes sociales hace oficial, la muerte cerebral del excancerbero, al igual Médica Sur informa a través de un comunicado. Una lástima
21:15 hrs.: Las peticiones de esquelas comienzan a llegar a la redacción.
21:58 hrs Mientras divagamos acerca de lo que procedería con Calero, se produce la noticia de que acaba de ser desconectado y que sus órganos serían donados.
Debo aclarar que las equivocaciones, como humanos existen; sin embargo, en este caso no íbamos o más bien no iba a aprobar una noticia tan grave como esta, sin antes estar seguros, ya que no se trata de una contratación o algo vano, como el futbol o la política, sino una vida.
Sin duda, desde la redacción de Criterio y personalmente me uno a la pena de la familia Calero, de la familia Tuza y sobre todo de los aficionados mineros, quienes pierden a un gran profesional y uno de los precursores de los triunfos y las alegrías del club hidalguense.
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