Por: Josué Ortiz
Desde pequeño, le he ido a un equipo; Real Madrid. Los merengues son
una escuadra que combinan la clase, con el buen futbol, y además está
constituido con grandes figuras del balompié mundial, una de ellas,
Cristiano Ronaldo.
CR7, ícono e ídolo de muchos, odiado por otros, es junto con Messi, el
mejor jugador del mundo; y actualmente, tras sus tristes declaraciones
de que se sentía triste en el conjunto español, desató una crisis en
el inicio de la campaña, que se refleja en la puntuación de los
merengues, y la amplia ventaja que mantiene el Barcelona, acérrimo
rival, y actual líder de la liga de las estrellas.
El martes pasado, los merengues iniciaron su andar en la Champions
League, ante uno de los cuadros de nueva generación y mejores armados
como es el Manchester City.
Los Citizens, les importó poco estar en la casa blanca, y de inmediato
se pusieron adelante en el marcador en dos ocasiones y para no hacerla
tan larga tenían al Madrid 2-1 en el minuto 87.
Sin embargo, la clase de un equipo, como el Madrid, se refleja, no sólo
en su afición, ni en su historia, ni en la cantidad de títulos que
tiene en sus vitrinas, mismos que lo hicieron el equipo del siglo, sino
en ese tipo de remontadas, sobre todo en un torneo de tanta exigencia
como la Liga de Campeones y ante un rival tan bien armado como el Man
City.
Así el marcador, como ustedes saben, cambió en tres minutos, con un
gol de Benzema y posteriormente, con el de Cristiano, los merengues
cerraban una de sus mejores actuaciones, y de paso tomaron un envión
anímico para hacer frente a la liga española y lo más importante es
que Cristiano, actual estandarte del equipo, recuperó la alegría por
jugar.
El domingo pasado, el Real Madrid buscaba tomar ese impulso obtenido en
la Champions y reflejarlo en el campo del Rayo Vallecano, hecho que no
se consumó debido a que alguien cortó los cables del alumbrado, hecho
que fue calificado como “terrorismo futbolístico”, (creo que el
calificativo fue un tanto exagerado).
Pero bien, ayer por la tarde el Real logró concretar ese partido y de
paso demostró, no sólo su clase, sino que aún hay liga.
Así que puedo augurar que si la campaña anterior fue competida, esta
será más intensa, e incluso más cerrada que la anterior, veremos qué
es lo que sucede en las próximas fechas, pero por el momento podemos
ratificar que un gigante a despertado.
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